Lunes, 06 Febrero 2012
Turismo y Cultura Circuitos / Recorridos El Camino de las Altas Cumbres
 
El Camino de las Altas Cumbres Imprimir E-mail
El camino de las Altas Cumbres, aquel que atraviesa las "Sierras Grandes" de Córdoba, cadena que da lugar al montañoso paisaje transerrano; está formado por dos vías de acceso (una de tierra y otra asfaltada), que unen los valles de Traslasierra y Punilla.

Por este sinuoso y abasallante camino, que atraviesa la Pampa de Achala, podemos encontrarnos hasta 2200 metros sobre el nivel del mar.

Pero ¿qué decir de este camino? ¿cómo encontrar las palabras justas para describir lo que creemos indescriptible? Sin lugar a dudas, hay que ir.
La ruta nos puede llevar a varias ciudades cordobesas; como Cosquín, Altagracia, Carlos Paz, y la misma capital provincial. Los autores de este sitio lo elegimos como el camino ideal para llegar hasta Villa General Belgrano.

El acceso desde Traslasierra se encuentra a unos metros antes de llegar a la ciudad de Mina Clavero.

Por él, y a unos 20 minutos del recorrido, podemos acceder al "Baño de los Dioses"; un hermoso espacio literalmente clavado en la montaña, con piletones de agua en las piedras.

A mitad del camino, podemos visitar el "Parque Nacional Quebrada del Condorito". Esta verdadera reserva ecológica, es una V profunda y calada, desde la que podemos avistar cóndores y apreciar una flora y fauna únicas. Ya desde allí, con largavista, podemos avizorar, entre otras cosas, el lago de Villa Carlos Paz.

Este lugar cuenta con un parador hermoso y muy bien provisto. Todas sus mesas dan a las montañas, y cuenta además con una exposición permanente de fotografías de cóndores que merece la pena ser vista.
Sugerimos hacer un impasse a esta altura, estirar las piernas, y protegerse del viento al bajar del vehículo.

También encontraremos el parador "El condor" y "Copina".

A medida que empezamos a subirlo, los pueblos que dejamos atrás se van haciendo más distantes a la vista, y comienzan a abrirse ante nosotros las duras rocas a través de las cuales se hizo el camino. Por momentos, entre los cañadones, las grandes sierras cobran formas enormes y extrañas; sobre todo por la noche.

También podemos apreciar zonas más áridas, o arroyos y cascadas que se van colando por los intersticios de la montaña.

A todos lados donde uno mire, la geografía no deja de sorprender, de mutar, y de encandilarnos.

El camino es distinto, según la hora del día en la que vamos.

Por la mañana, la luz penetra de lleno y nos permite observar todo alrededor. Seguramente, y depende de la hora en que lo tomemos, estaremos muchas veces más arriba que las propias nubes, que el sol ya comienza a debilitar.

Los atardeceres son también inmejorables.

Si lo recorreremos de noche, sugerimos esperar alguna con luna llena, donde la vía láctea se aprecia perfectamente, y las luces de los pueblos titilan allá abajo.

Por último debemos recordar que este es un camino sinuoso, con un solo carril para cada mano. Es fundamental estar antentos; tanto al conducir como al orillar en las banquinas, pero está bien señalizado en sus curvas y rectas. Nunca dejen de colocarse sus cinturones de seguridad, y mantengan bajas las altas luces por la noche para no encandilar a los autos que vengan por la mano contraria.
No es un camino para ganarle al tiempo, sino para disfrutar y distender la vista.